La Comisión propone declarar 2018 el Año europeo del patrimonio cultural

La Comisión Europea ha presentado una propuesta al Parlamento Europeo y al Consejo relativa a la designación de 2018 como el Año europeo del patrimonio cultural, con lo que pretende destacar el papel del patrimonio cultural europeo en la promoción de un sentimiento de identidad e historia compartidas.

El patrimonio cultural europeo, que abarca desde los yacimientos arqueológicos a la arquitectura y desde los castillos medievales a las tradiciones folclóricas y las artes, es una parte esencial de la identidad y la memoria colectivas de los ciudadanos europeos. La riqueza de la diversidad nacional, regional y local de la UE actúa como un catalizador único de intercambios entre personas de todas las edades, procedencias sociales y culturas. A escala local, el patrimonio cultural europeo favorece la cohesión social y la integración mediante la regeneración de zonas desfavorecidas, la creación de puestos de trabajo con raíces locales y la promoción de un sentimiento compartido de pertenencia a una comunidad. Esto también es cierto a escala europea, cuando los turistas procedentes de Europa y de otras partes del mundo visitan y aprenden más acerca de la Abadía de Cluny en Francia, el archivo de la Corona de Aragón en España o el astillero histórico de Gdańsk en Polonia, por mencionar algunos ejemplos.

Además, el patrimonio cultural desempeña un importante papel económico. Más de 300 000 personas están empleadas directamente en el sector del patrimonio cultural europeo y 7,8 millones de puestos de trabajo europeos están indirectamente vinculados al patrimonio cultural, por ejemplo, en el turismo y la construcción, además de los servicios auxiliares, como el transporte, los servicios de interpretación, el mantenimiento y la seguridad. Solo en 2011, el patrimonio cultural generó 8 100 millones de euros en Francia procedentes de museos, la gestión de lugares históricos, edificios y atracciones para los visitantes, así como de bibliotecas y archivos.

El Año del patrimonio cultural de 2018 será una ocasión para destacar la importancia de la cultura europea y poner de relieve lo que la UE puede hacer en los ámbitos de la conservación, la digitalización, las infraestructuras, la investigación y el desarrollo de capacidades, entre otros campos respaldados por los programas de financiación de la UE, tales como Europa Creativa. Se organizarán actos en toda Europa, así como campañas de información, educación y sensibilización. Asimismo, representará una oportunidad para encontrar soluciones a los retos relacionados con los menguantes presupuestos públicos para la cultura, la participación decreciente en actividades culturales tradicionales, las presiones medioambientales en el patrimonio, la transformación digital y las cadenas de valor en evolución. En consonancia con la reciente Comunicación conjunta «Hacia una estrategia de la Unión Europea para la política de relaciones culturales internacionales», fomentará la conservación del patrimonio cultural como un elemento esencial de la política exterior de la UE y tratará de dar respuesta a la destrucción criminal del patrimonio cultural en las zonas en conflicto y al tráfico ilegal de bienes culturales.

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